Amor, de
tarde
Es una lástima que no estés conmigo
Cuando miro el reloj y son las cuatro
Y acabo la planilla y pienso diez minutos
Y estiro las piernas como todas las tardes
Y hago así con los hombros para aflojar la espalda
Y me doblo los dedos y les saco mentiras.
Es una lástima que no estés conmigo
Cuando miro el reloj y son las cinco
Y soy una manija que calcula intereses
O dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
O un oído que escucha cómo ladra el teléfono
O un tipo que hace números y les saca verdades.
Es una lástima que no estés conmigo
Cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte por sorpresa
Y decirme "¿Qué tal?", y quedaríamos
Yo con la mancha roja de tus labios
Tú con el tizne azul de mi carbónico.
Mario Benedetti
Ausencia
El niño que no vino
Tiene los labios fuertes
Tiene las manos tiernas
El alma como nube
No es nadie
Es sólo un niño
Saca viejas monedas
Del bolsillo de Dios
Se parece a la madre
Su misma risa ancha
Su corazón a saltos
Juega con los silencios
Y con ellos hace otros
Silencios
Y se aburre
El niño que no vino
No viene
Porque cree
Que todo el que aquí nace
No se muere
Después.
Mario Benedettie
Escrito con
tinta verde
La tinta verde crea jardines, selvas, prados,
Follajes donde cantan las letras,
Palabras que son árboles,
Frases que son verdes constelaciones.
Deja que mis palabras, oh blanca, desciendan y te cubran
Como una lluvia de hojas a un campo de nieve,
Como la yedra a la estatua,
Como la tinta a esta página.
Brazos, cintura, cuello, senos,
La frente pura como el mar,
La nuca de bosque en otoño,
Los dientes que muerden una brizna de yerba.
Tu cuerpo se constela de signos verdes
Como el cuerpo del árbol de renuevos.
No te importe tanta pequeña cicatriz luminosa:
Mira al cielo y su verde tatuaje de estrellas.
Octavio Paz
Dame la mano
Dame la mano y danzaremos;
Dame la mano y me amarás.
Como una sola flor seremos,
Como una flor, y nada más.
El mismo verso cantaremos,
Al mismo paso bailarás.
Como una espiga ondularemos,
Como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza;
Pero tu nombre olvidarás,
Porque seremos una danza
En la colina, y nada más.
Gabriela Mistral
Vergüenza
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
Como la hierba a que bajó el rocío,
Y desconocerán mi faz gloriosa
Las altas cañas cuando baje el río.
Tengo vergüenza de mi boca triste,
De mi voz rota y mis rodillas rudas.
Ahora que me miraste y que viniste,
Me encontré pobre y me palpé desnuda.
Ninguna piedra en el camino hallaste
Más desnuda de luz en la alborada
Que esta mujer a la que levantaste,
Porque oíste su canto, la mirada.
Yo callaré para que no conozcan,
Mi dicha los que pasan por el llano,
En el fulgor que da a mi frente tosca
Y en la tremolación que hay en mi mano...
Es noche y baja a la hierba el rocío;
Mírame largo y habla con ternura,
¡Que mañana al descender al río
La que besaste llevará hermosura!
Gabriela Mistral
AL QUE
INGRATO ME DEJA, BUSCO AMANTE
Al que ingrato me deja, busco amante;
al que amante me sigue, dejo ingrata;
constante adoro a quien mi amor maltrata,
maltrato a quien mi amor busca constante.
Al que trato de amor hallo diamante,
y soy diamante al que de amor me trata,
triunfante quiero ver al que me mata
y mato al que me quiere ver triunfante.
Si a éste pago, padece mi deseo;
si ruego a aquél, mi pundonor enojo;
de entrambos modos infeliz me veo.
Pero yo por mejor partido escojo,
de quien no quiero, ser violento empleo,
que de quien no me quiere, vil despojo.
Sor Juana Inés de la Cruz
Soneto XXV.
Antes de
amarte, amor, nada era mío
Antes de amarte, amor, nada era mío:
Vacilé por las calles y las cosas:
Nada contaba ni tenía nombre:
El mundo era del aire que esperaba.
Yo conocí salones cenicientos,
Túneles habitados por la luna,
Hangares crueles que se despedían,
Preguntas que insistían en la arena.
Todo estaba vacío, muerto y mudo,
Caído, abandonado y decaído,
Todo era inalienablemente ajeno,
Todo era de los otros y de nadie,
Hasta que tu belleza y tu pobreza
Llenaron el otoño de regalos.
Pablo Neruda